Cómo Curar un Batán de Piedra y No Morir en el Intento

Al inicio cuando es la primera vez que compramos un Batan de piedra, se nos hace dificil poder curarlo y pensamos que ni bien lo tenemos en casa ya podemos empezar a moler granos, prepara crema a la huancaina o friccionar ambas piedra. Tenemos que recordar que a al terminar la fabricacion siempre quedaran restos de polvillo, gravilla o algunos poros que no quedaron sellados.

Recuerda que este proceso se hace con amoladoras, discos diamantados y otros procesos que si o si dejan rastros de piedra, por ello se tiene que CURAR LA PIEDRA, existen varios procedimientos y se utilizan varios ingredientes, pero te dire como es lo hacemos y recomendamos.

Si acabas de heredar o comprar un batán de piedra, lo primero que tengo que decirte es: ¡Bienvenido al club de los que saben comer de verdad! Pero aguanta tu coche. Sé que mueres por estrenarlo con un rocoto arrecho o un huacatay para el pollo a la brasa, pero si le metes el ají de frente, tu salsa va a salir con un ingrediente extra que no estaba en la receta: polvillo de piedra.

En esta guía te voy a enseñar cómo «amansar» tu piedra. Vamos a curar ese batán para que te dure una eternidad y, lo más importante, para que tu comida sepa a gloria y no a cerro.

¿Por qué es obligatorio curar el batán? (No es un mito de la abuela)

Muchos creen que lavar la piedra con un poco de detergente es suficiente. ¡Grave error! El batán viene directo del taller del artesano, donde ha sido golpeado con cincel y combo. Esto deja miles de poros abiertos y restos de polvo microscópico atrapados en la superficie. Esto no lo veo tu ojo !

Si no sellas esos poros, la piedra absorberá el jugo de tus alimentos, se pudrirá por dentro y tu batán empezará a oler mal en una semana. Además, la fricción inicial es muy áspera; si no «suavizas» la piedra con el proceso de curado, estarás comiendo trocitos de granito en cada bocado. Curar el batán es, básicamente, darle su DNI de cocina.

Paso 1: El Lavado Profundo (Sin Química)

Antes de empezar con el arroz, métele abundante agua. Usa una escobilla de cerdas duras (de esas de lavar ropa, pero nueva). Tallar con fuerza sirve para quitar el polvo más grueso.

Ojo aquí: Jamás, pero jamás, uses Ayudín, Sapolio o cualquier detergente. La piedra es porosa como una esponja cuando está nueva. Si le metes jabón, tu próximo ají de gallina va a saber a «Limón Fresco» de lavandería. Usa solo agua y, si la piedra está muy sucia, un poco de bicarbonato. Algo impresionante de la piedra es que es como una esponja y absorve todo, ya sea olores y colores.

Paso 2: La Molienda de Arroz (El secreto del color gris)

Este es el paso que separa a los hombres de los niños. Tira un puñado de arroz crudo (del más barato, no desperdicies el extra) sobre la base del batán. Coge la «uña» o «mano» (la piedra de arriba) y empieza a moler con fuerza.

Al principio, verás que el arroz se vuelve gris oscuro. ¡Eso es bueno! Ese color gris es la piedra sobrante que se está desprendiendo. Tienes que moler hasta que el arroz se haga polvo fino. Bota ese polvo, limpia con un trapo seco y repite el proceso.

¿Cuántas veces? Las necesarias hasta que el polvo de arroz salga blanco purito. Si a la tercera vez sigue saliendo gris, dale una cuarta. La paciencia aquí es lo que garantiza que tu batán sea higiénico.

Paso 3: El Amansado con Sal Gruesa

Una vez que el arroz sale blanco, la piedra ya está limpia, pero sigue estando muy rugosa. Ahora toca usar sal de Maras o sal gruesa. La sal actúa como una lija fina.

Muele la sal por toda la superficie, llegando hasta los bordes. Sentirás que la piedra empieza a deslizarse más suavemente. La sal también ayuda a desinfectar cualquier impureza que haya quedado en las grietas naturales de la roca.

Paso 4: El Sello Orgánico con Ajo y Aceite

Este es mi paso favorito y el que le da «alma» al batán. Vamos a sellar los poros definitivamente. Muele una cabeza entera de ajos con un chorrito de aceite vegetal.

El aceite del ajo y la grasa del aceite vegetal penetran en la piedra y crean una capa protectora. Esto evita que los sabores se queden pegados y que la piedra absorba humedad. Deja esa pasta de ajo reposar en el batán por lo menos un par de horas (o toda la noche si puedes). Luego, enjuaga con pura agua.

Paso 5: El Primer Estreno (El «Bautizo»)

Tu batán ya está curado, pero para que quede de 10 puntos, tu primera molienda real debería ser algo con bastante grasa natural. Yo recomiendo moler maní tostado o semillas de girasol o ajonjoli. La grasa de estos frutos secos termina de lubricar la piedra. ¡Ahora sí, métele el rocoto que quieras!

Mantenimiento: Cómo cuidar tu joya de piedra

Un batán es para siempre, pero no es indestructible. Aquí te dejo mis reglas de oro:

  1. Secado al aire: Nunca guardes el batán húmedo bajo el fregadero. La falta de aire crea hongos en los poros. Déjalo secar al sol o en un lugar ventilado. EL AGUA ES EL PEOR ENEMIGO DE LA ROCA.
  2. Cuidado con los cítricos: Si mueles mucho limón, enjuaga rápido. El ácido puede corroer ciertos tipos de piedra caliza si se deja mucho tiempo. Por ello es mejor usar una piedra de rio o una piedra de granito.
  3. La piedra de arriba (La uña): Siempre guárdala encima del batán o en un lugar seguro. Si se cae al piso, se puede romper, y encontrar una «uña» que encaje perfecto con tu base no es fácil. La media luna se le llama chungo, mano, chaquena, etc. depende un poco de la zona porque cambia un poco debido a su cultura.

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